Almería tiene algunas de las playas más salvajes del Mediterráneo español: calas sin edificios, agua transparente y paisajes volcánicos que parecen de otro planeta. Esta es nuestra selección, de las más cercanas al cortijo a las imprescindibles de Cabo de Gata. Los tiempos son aproximados, en coche desde Los Lobos.
En el Levante almeriense
Calas de San Juan de los Terreros · 15 min
Las más cercanas y, para nosotros, de las más bonitas. Pequeñas calas de arena y roca frente a la isla de Terreros y la isla Negra, protegidas como monumento natural. El agua es muy clara y tranquila: perfectas para ir con gafas de buceo y para familias con niños.
Playa de Macenas · 50 min
Al sur de Mojácar, donde se acaba el paseo marítimo y empieza la costa virgen. Una playa amplia y tranquila, con una torre vigía junto al mar, y desde la que salen pequeñas calas hacia el sur por una pista de tierra.
En Cabo de Gata-Níjar
El parque natural es la joya de la costa almeriense: acantilados volcánicos, dunas y calas a las que en muchos casos solo se llega andando. Merece un día entero.

Playa de los Muertos · 1 h
Cerca de Carboneras. Se baja por un sendero con bastante pendiente, pero la recompensa es una playa de agua turquesa y cantos rodados que aparece en todas las listas de las mejores de España.
Los Genoveses y Mónsul · en torno a hora y media
Las dos grandes playas de San José. Los Genoveses es una bahía abierta de arena dorada y dunas; Mónsul, con su enorme duna y sus rocas volcánicas, es famosa por haber aparecido en Indiana Jones y la última cruzada. En verano el acceso en coche suele estar regulado y es habitual llegar en autobús lanzadera, así que consultad las condiciones antes de ir.
Cala de San Pedro
Solo se llega andando desde Las Negras (algo más de una hora por un sendero junto al acantilado) o en barco. Aislada, con un castillo en ruinas y un ambiente muy particular, es una de las calas más especiales de la provincia.
Consejos para disfrutarlas
- Madrugad: en julio y agosto, llegar antes de las diez marca la diferencia en aparcamiento y tranquilidad.
- Llevad de todo: agua, comida, sombrilla y calzado cómodo. En las calas vírgenes no hay chiringuitos ni sombra.
- Escarpines y gafas de buceo: muchas calas son de roca y el fondo marino merece la pena.
- Respetad el parque: no dejéis nada, no hagáis fuego y seguid los senderos marcados.
- Consultad el viento: con levante fuerte algunas calas se llenan de oleaje; otras, al abrigo, siguen en calma.
Después de un día de mar, pocas cosas sientan mejor que una ducha, una cena en el porche y el silencio del campo.
Si queréis explorar la costa con una base tranquila, la casa entera en alquiler es para vosotros. Y para más planes cerca, aquí tenéis qué ver alrededor de Cuevas del Almanzora.




